#ComunicÁgora Berenjenas y melocotones: el lenguaje y el sexismo

Caria sonriente, mono tapándose la boca, o bailarina, son algunos de los emojis que utilizamos cada día en nuestras convesariones de mensajería instanténa, o comentarios en redes sociales.

Cada emoji tiene un significado real, y por eso se diseñó con unos colores y formas lo más parecido posible a su sentimiento o producto en la realidad, pero detrás de cada emoji hay un significado derivado por la carga cultural, que cambia el mensaje totalmente según, qué generación lo utilice.

En 2008, Ángela Guzmán, diseñó alrededor de 500 emojis para Apple, y concretamente, el emoji de la berenjena, es de los más curiosos porque desde 2016, Urban Dictionary, portal que recoge las palabras y expresiones de uso cotidiano en inglés, indica que la berenjena es un emoji «que imita a un pene». Ángela, en ningún momento pensó que su hortaliza se convertiría en la metáfora del miembro masculino.

Pero esto, lo cual podemos pensar, bueno que cada cual use cómo quiera los emojis, ha llegado a afectar a los nuevos Estándares de Comunidad de Facebook que se hicieron públicos en septiembre y dejan claro que no se podrán usar emojis para insinuar declaraciones sexuales. El equipo de Facebook advierte que no se podrán usar emojis como el de la berenjena para inducir a deseo sexual. Facebook lo califica como «solicitud sexual», y si lo hacemos podrán marcar o eliminar nuestra cuenta. 

El estudio de la empresa de teclados de teléfonos SwiftKey, decidió clasificar al emoji de la berenjena como «vulgar» en lugar de comida. Su uso, comparado con otros emojis de comida —la berenjena se usa el 0.05 por ciento del tiempo en EU, comparado con el 0.02 por ciento del mazorca de máiz o el 0.01 del tomate—, indica que lo más probable es que no esté siendo usado para representar al vegetal. Las tiendas estarían abarrotadas con este producto si tanta demanda hubiera.

Este ejemplo de la berenjena, nos invita a reflexionar sobre el sexismo del lenguaje, sobre cómo adoptamos de manera normal algunas palabras, o simplemente las desconocemos porque no pertenecemos a un grupo que le da otro significado. La lengua está viva, y se debe cambiar, y cambiar con las personas, por ello existen «los diputados y las diputadas», o «Jornada sobre los niños y las niñas», aunque a algunas personas les pese esta redundancía de no quedarnos con el plural masculino para englobar a hombres y mujeres, el lenguaje construye realidad, y la realidad construye el lenguaje. El no mencionar a diputadas o niñas, no las hace visible, y por tanto las ocultas. A los hechos nos remitimos, si causa un debate el usar «niños y niñas» en cualquier título o frase, imagina que buen beneficio de visibilización hará para la igualdad. Lo seguiremos usando.

 

Os invitamos a participar en el III FEMINARIO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO: VEO-ACTÚO-CAMBIO, donde trataremos  acoso, trata y sobreexposición de cuerpos femeninos en la Internet.